sábado, 7 de diciembre de 2013

Sintonía

Otra de las palabras que me hicieron eco este año. La RAE la define como la coincidencia de ideas u opiniones. Y otros diccionarios lo hacen como la armonía entre dos o más personas o cosas. En el plano de la música esta puede ser la igualdad de tono o frecuencia entre dos sistemas de vibraciones. Y en el caso de la Radio o TV también puede referirse a la música que señala el incio o el fin de una emisión.

Sin embargo, cuando de relaciones de trata la sintonía es mucho más que todas esas definiciones combinadas… al menos para mi. La sintonía relacional (si, me cabe inventar tecnicismos, así me creo mejor la historia, banquenmé!) es algo que muy pocos pueden experimentar. Es como un artículo de lujo y algo muy difícil de explicar con certeza si no lo experimentaste. Puede ser el anhelo de muchos y la realidad de unos pocos mortales.

Cuando dos personas están en sintonía el mundo parece quedarles chico por instantes. El alma, si suponemos su existencia, se eleva; el sol brilla con más intensidad; la energía que emanan es de color fuego. La unión parece indestructible. El empuje parece infinito, así como la vitalidad.

Las personas en sintonía desbordan felicidad y esta es sanadora y contagiosa (si, los pajaritos cantan y toda la bola esa también). Pero (siempre hay un pero), lamentablemente, la sintonía tiene algunos enemigos. De todos el peor es el miedo, que es muy amigo de la cobardía, tiene a la negación por secuaz y a la mentira como mano derecha. El miedo nunca viene solo (por que ante todo es muy cagón -?-) y sabe cargarse a la sintonía cuando esta se debilita.

Siempre dije que por algo las cosas pasan y creo que por algo también, a veces, NO pasan. El problema es que la sintonía, aunque no es indestructible, es una guerrera poderosa que deja secuelas. Aquellos que la han experimentado saben a qué me refiero… y aquellos que aún no lo han hecho no deberían bajar los brazos.

Una de las secuelas de la sintonía es el deseo del eterno retorno (me desayuné a Nieztche esta mañana, so what?). Es volver a soldarse, reparar la fuga, reencontrar la armonía, volver al equilibrio. Pero esa es una tarea muy dificil que depende, generalmente, del equilibrio de los momentos que atraviezan aquellas personas que supieron estar en sintonía alguna vez (que tema el de los momentos, nocierto? Uf!).

La sintonía tiene en su interior alma de Ave Fénix. Siempre busca renacer de las cenizas. Reconstruirse, reinventarse y recomenzar.

La sintonía es, en la vida, uno de los mejores estados que dos personas pueden compartir y experimentar: estar en sintonía plena. El problema es que la vida es una sucesión de momentos causales, cuya verdadera causa será, la mayoría de las veces, un misterio que no siempre podremos resolver.


(Atajate esa si podés, capo).