lunes, 1 de abril de 2013

Ser Amigos...


Las relaciones entre ambos sexos son una materia que nunca dejaré de estudiar. Siempre hay un capitulo nuevo por abordar. Su avance es tan desconcertante y veloz que, a veces, creo que supera a la tecnología. Todas mis teorías construidas en años de paciencia, observación y “estudio” quedan obsoletas en una fracción de segundos cuando de SU boca se desprende un: “quiero que seamos amigos”…

Oiga, maestro. Momento. Paremos la pelota ¿Esa no era una capacidad específicamente femenina? ¿No éramos nosotras las que creíamos en la amistad entre el hombre y la mujer? ¿No eran ustedes los que siempre esperaban algo más?

“Quiero que seamos amigos”… me rebota, me hace eco en el interior de mi cuerpo. Me aturde los tímpanos, me nubla la vista. Me congela…

Solo alcanzan esas cuatro palabras puestas una atrás de otra saliendo de su boca mientras te mira profundamente para que, en pocos segundos, la cabeza te explote en preguntas y la autoestima se te caiga al piso. Cuatro palabras para que, sin aliento, no puedas ni responder y pienses algo como: ¿No le gusto más? ¿No lo caliento lo suficiente? ¿Conoció a otra? ¿Qué me perdí? ¿El sexo no era algo de otro planeta entre nosotros? ¿No era que le encantaba? ¿Engordé? ¿No lo estoy atendiendo bien? ¿Qué estoy haciendo mal? ¿Descubriste que sos gay, Man? Pará, para… este flaco me está diciendo, después de todo lo que vivimos, que quiere ser MI AMIGO? ¿Querés ser MI AMIGO? Flaco, ¿me estás cargando?

¿Y ahora? ¿Qué se responde? ¿Qué se dice? ¿Qué se hace?

Cambiaron las reglas del juego, chicas. Y parece que lo hicieron abismalmente. Amigos... resulta que ahora quiere que seamos amigos. Amigos… ¿por qué? ¿Para qué? ¿Soy tan excepcionalmente copada que te apago la libido? ¿O de qué escenario estamos hablando? ¿Una cosa no es compatible con la otra? No entiendo.

¿Será que a veces a ellos no les alcanza con una? Los hombres quieren una mujer que sea una dama en la vida y una puta en la cama. OK, lo sabemos hace rato. También quieren que una los escuche, los aconseje, los levante, los rearme, que reme con ellos hacia adelante. Los hombres de hoy quieren contar con una mujer en la vida que los haga sentir fuertes, rudos, machazos. Quieren una mujer que los necesite. Pero también quieren la libertad de andar haciéndose los héroes y galanes con cuanta mina se les cruce, no? OK, eso no es novedad. Ellos no quieren compromisos, quieren ser libres. Quieren que no les rompas las pelotas, pero que estés atenta a sus necesidades de todo tipo. Ok, hasta ahí los sigo.

Además, ellos quieren reírse, abrirse, liberarse, divertirse, pasarla bien en la cama y en la vida. Quieren hablar cuando hay que hablar y actuar cuando hay que hacerlo. Pero vos (SI, VOS) que pasaste años construyéndote, años analizándote, años queriendo salir del lugar de mujer común… vos que capitalizaste todas las experiencias que viviste (habiendo salido ilesa, o no). Vos que aprendiste a escuchar, a ponerte en lugar del otro sin perderte en él. Vos que decidiste ser relajada en algunos aspectos e intensa en otros. Vos que estudiaste su lenguaje y lograste comunicarte. Vos que aprendiste también a ponerte en el lugar de #minita cuando es necesario, de #amiga cuando corresponde, de #compañera cuando te dan lugar, de #comprensiva cuando las cosas se ponen difíciles, y hasta de #madre en algunos casos… VOS, querida amiga mía, no le alcanzás. Y yo, me perdí. No entiendo más nada.

VOS no le alcanzas. #Quefuerte. NO LE ALCANZÁS. Y no es porque te falte algo. Sino porque TE SOBRA (no, boluda, no estoy hablando de kilos). Te sobran garra, actitud y paciencia. Te sobra porque vos sabes lo que querés, porque te plantas en la vida… y él, no. Entonces SOS DEMASIADO. Sos demasiado porque ya no quieren todo en una. La de la multifunción, lamento contarte, que ya fue. Ellos quieren LA mujer ideal pero distribuida en varias, porque así se sienten más poderosos. No les alcanza una mujer completa. Porque ellos no se sienten completos con una sola. Ellos NECESITAN una para cada rol. Y no, no hiciste las cosas mal. Tu castigo es haberlas hecho bien. Por copada, por buena. Por auténtica. Por mujer.

Ellos ahora quieren ser nuestros amigos… ¿Mirá que loco, no? Las vueltas de la vida. Quieren ser amigos porque en ese lugar si te lastiman te pueden decir que te lo “avisaron” con anticipación. En ese lugar podés cumplir el rol de estar siempre que te necesiten y podés compartir cualquier cosa (menos la cama), mientras ellos se sienten mejor consigo mismos por saltar de cama en cama sin tener cargo de conciencia. De esa forma, VOS (si boluda, VOS) sos a la primera que recurren para las buenas noticias y para las malas. Sos a la primera que llaman para que le diga qué hacer cuando la cabeza se les traba (cualquiera de las dos). Sos la copada con la que se cagan de risa, a la que siempre vuelven. Sos la de hierro que les presta un hombro o les da un abrazo (Si, ahora ellos pueden llorar y ser sensibles, obvio). VOS sos todo. O casi todo. Hasta que encuentren a una que los de vuelta y los tenga cagando (una que lo de más vuelta que vos, que ocupás el lugar de la BUENA MINA), se cansen de saltar de nido en nido y dejen de necesitarte.

Si sos la amiga ellos son libres… no te deben explicaciones y, además, se sienten menos culpables al jugar con tus sentimientos, porque sos SU amiga, no SU mujer.

Pero ¿Sabés cuál es la verdad? La verdad es que no tienen los huevos suficientes para jugársela por vos. No están listos. Porque vos SOS demasiado. Porque ellos todavía creen que con la carta de amistad pueden tapar su inmadurez. Creen que si te dicen lo que sienten, se muestran sensibles y te dicen que esto es por VOS, porque VOS te merecés algo mejor, te van a lastimar menos (o se van a sentir menos culpables). Y, en ese discurso, creyendo que te llenan desde otro lugar, esperan que vos estés ahí por si mañana ellos deciden madurar y darse cuenta que reunías todo, o al menos una gran parte, de lo que ellos necesitaban. Dejenme decirles, muchachos, que eso… es mucho pedir.

¿En qué momento decidimos aceptar las reglas de este juego? Acaso ¿no es algo macabro?

Ser amigos es otra cosa. Vos y yo, en estas condiciones, no podemos ser amigos. Porque yo sé lo que quiero y sé quiénes son mis amigos. Mis amigos no me dejan en el banco de suplentes por si acaso. Mis amigos valoran lo que soy, como soy. Mis amigos me ponen siempre de titular, porque son mis amigos.

Vos, no sos mi amigo porque vos y yo pasamos esa barrera y porque no podemos volver atrás así nomás. Vos sos el que no se animó. Sos el que tuvo miedo. O al que no le cerré, pero me la careteó. Vos sos el que en lugar de tener los huevos de ir a fondo conmigo decidiste frenar y retroceder. Te cuento, no siempre se puede recalcular. Vos sos el que por miedo a soltarme me corriste de lugar. Pero este no es mi lugar. Yo soy esta y soy así. Tomame o soltame. No me corras para donde a vos te conviene. Yo no soy tu backup, ni el 5 suplente sentado en el banco. No soy la mujer maravilla que puede pasar de ser tu amante a tu amiga en una noche. No soy tu refugio, no soy tu compañera de emociones… porque vos no sos el mio. Porque vos estás donde a vos te conviene, no donde yo te quiero. No soy tu mamá. No soy tu musa. Hoy, no soy nada. O soy Lola… la que, otra vez, elije estar sola.

Como diría @UnaConchudita ojalá que las Pascuas te traigan los huevos que te faltan, Campeón!