jueves, 30 de agosto de 2012

Philophobia


Resulta, que tengo una psicóloga muy trendy que hace algunos años me mandaba a leer libros de Sergio Sinai y hoy me manda a leer webs y blogs muy interesantes. Así como una vez me deslizó el síndrome de Wendy para que yo, solita, me descubriera Campanita, ahora me deslizó sutilmente la palabra: philophobia. No me dijo nada más. Salvo: “vos que decís que googleá antes de twittear es el nuevo pensá antes de hablar… googleá”. #TomaPaVo

Así fue como descubrí una nota muy interesante, en inglés, que voy a traducir / interpretar de la mejor manera posible, al menos las partes más importantes, para poder plantearles mi punto de vista.

La philophobia es el miedo anormal e injustificado al compromiso emocional, el miedo a estar enamorado o a la posibilidad de enamorarse. Philosophia debe su nombre a dos palabras griegas “philo” que significa amor y “phobia” que significa miedo. Este miedo al amor no es simplemente una condición emocional angustiante, puede causar síntomas físicos y llevar a las personas que lo padecen a alienarse de su familia, sus compañeros de trabajo, e incluso de sus vecinos.

Cualquier relación humana requiere cierto compromiso emocional, pero las personas que sufren de philophobia están incapacitadas de tomar dicho compromiso. Los philophobicos arrancan esquivando momentos de contacto cercano o demasiado íntimo con miembros del sexo opuesto, y luego se vuelven tan sensibles a las emociones que empiezan a evitar a cualquier persona. Además, este miedo puede provocar distintos síntomas físicos que pueden generar desde nerviosismo e inquietud en la presencia del sexo opuesto hasta sentimientos de absoluto terror ante la propuesta de citarse con alguien.

En casos extremos como esos, la philosophia puede causar ataques de pánico, palpitaciones, respiración entrecortada, nauseas y la intensa necesidad de escapar frente a la presencia de un amor potencial.

Como cualquier fobia, psicólogos y psiquiátras no se ponen 100% de acuerdo en la causa que provoca la philophobia. Algunas veces una persona vive con amargos recuerdos de relaciones pasadas que no funcionaron o terminaron mal, sean románticas o familiares. O  con la carga de un sufrimiento profundo que causa un intenso miedo al rechazo,  provocando que evite relaciones para no pasar momentos embarazosos. Puede ser también provocado por situaciones como atravesar una ruptura o un divorcio complicado y problemático, que logran que la persona que lo ha padecido se convenza de que si se enamora de nuevo puede atravesar otra vez situaciones tan horribles como las que ya ha pasado.

Esas son, al menos, algunas de las experiencias comunes contadas por personas que sufren esta fobia al amor, aunque no se ha verificado una conexión entre esos episodios intensos y la raíz del conflicto. Lo que seguro se sabe es que la mayoría de las personas que han sufrido relaciones tormentosas son capaces de recuperarse, mientras que otras se encuentran a si mismas atrapadas en una situación psicológica que, eventualmente, las aparta de otras personas.

Afortunadamente, las personas que sufren philophobia se pueden tratar. Orientación psicológica, terapia conductista, hipnosis y hasta medicación han probado ser efectivas cuando son bien usadas en un tratamiento. El paciente y su terapeuta deben determinar qué terapia, o qué combinación de ellas, es la mas conveniente en cada caso.

Cuando dos personas se enamoran, y ese amor es recíproco, o se siente como tal, el mundo se convierte en un lugar mejor para vivir, sin importar lo que suceda. Ese sentimiento o estado de euforia es una de las partes más placenteras de establecer una relación amorosa con alguien. Pero este sentimiento maravilloso se vuelve trágico, sin embargo, cuando una de las partes esconde un injustificado y persistente miedo al amor. Es decir, cuando sufre de philophobia.

Para algunas personas, estar en la agonía del amor significa perder el control de sus emociones, algo que los aterroriza. En esta instancia, una relación romántica hace imposible para ellos mantener sus emociones controladas, porque su bienestar depende de las respuestas o reacciones de su pareja.

La philophobia es una de las fobias mas inusuales, es difícil que sea tomada en serio y que la persona que la sufre se haga cargo del problema, quizás porque las causas que la provocan no son tan exactas como puede ser el caso de la claustrofobia (miedo al encierro) o del vértigo (miedo a las alturas). Sin embargo, existe y puede ser tratada.

Con esto no quiero decir que estoy philophobica, pero si que reconozco que perder el control de lo que siento me paraliza y que muchas veces prefiero ser mujer de una sola cita a correr el riesgo de avanzar y salir dañada. Y si, algunos de estos síntomas se me hacen cercanos. Por otra parte, también creo que vale la pena arriesgarse por amor aunque pierdas el control total de tus sentimientos y se te haga difícil manejarlos… lo cuál indica que tengo un doble discurso o bien que estoy analizándome demasiado. Una de dos.

En fin, me pareció un tema interesante para abordar y pensar y quería compartirlo con ustedes. Seguro es más interesante leer las locas aventuras amorosas de Lola, lo sé. Pero hasta yo necesito, a veces, atravesar ciertos momentos de introspección. C'est la vie.

P/D: si quieren leer la info original pueden verla en philophobia.info (está en inglés).

lunes, 6 de agosto de 2012

Las 4 leyes de la espiritualidad

En la INDIA se enseñan las "Cuatro Leyes de la Espiritualidad"

La primera dice: "La persona que llega es la persona correcta", es decir que nadie llega a nuestras vidas por casualidad, todas las personas que nos rodean, que interactúan con nosotros, están allí por algo, para hacernos aprender y avanzar en cada situación.

La segunda ley dice: "Lo que sucede es la única cosa que podía haber sucedido". Nada, pero nada, absolutamente nada de lo que nos sucede en nuestras vidas podría haber sido de otra manera. Ni siquiera el detalle más insignificante. No existe el: "si hubiera hecho tal cosa hubiera sucedido tal otra...". No. Lo que pasó fue lo único que pudo haber pasado, y tuvo que haber sido así para que aprendamos esa lección y sigamos adelante. Todas y cada una de las situaciones que nos suceden en nuestras vidas son perfectas, aunque nuestra mente y nuestro ego se resistan y no quieran aceptarlo.

La tercera dice: "En cualquier momento que comience es el momento correcto". Todo comienza en el momento indicado, ni antes, ni después. Cuando estamos preparados para que algo nuevo empiece en nuestras vidas, es allí cuando comenzará.

Y la cuarta y última: "Cuando algo termina, termina". Simplemente así. Si algo terminó en nuestras vidas, es para nuestra evolución, por lo tanto es mejor dejarlo, seguir adelante y avanzar ya enriquecidos con esa experiencia. Creo que no es casual que estén leyendo esto, si este texto llegó a nuestras vidas hoy; es porque estamos preparados para entender que ningún copo de nieve cae alguna vez en el lugar equivocado.