Estaba al borde de llamar a Bauti realmente cuando llegó Títi a frenar mi locura. Me dijo muy relajada, como siempre:
- ¡Ay Loli, ni da llamar a Bauti! Te re colgó. Dame ese teléfono y tomemos unos mates que quiero todos los detalles de la noche con el flaco.
Mientras le contaba a Títi lo que me acordaba me di cuenta que el flaco era un pibe que me generaba mucha intriga. El hermano de una amiga, (casi un hermano?) que lo conocía hacía más de 15 años… pero en realidad… cuánto lo conocía? Tal vez no mucho… de lo que estaba segura es que el flaco es un buen pibe y dudo que tuviera intensiones de lastimarme… creo que más bien se había dejado llevar por el momento, al igual que yo.
Títi en dos minutos empezó a planear mi boda, prácticamente. Es una cebada. Yo le aclaré que no, que es el flaco, que ni dah, que no sé bien que nos pasó en la fiesta… pero que mejor cortemos la novelita rosa.
Mientras me hacía la dura con Títi me llamó Nacho para contarme, por instrucciones precisas de Mechi, que el próximo sábado festejaban su aniversario de casados en el SUM del depto. Con una fiesta a todo trapo, para variar.
Corté e inmediatamente me di cuenta que El flaco no podía faltar a esa fiesta… y yo tampoco, o sea que tenía que estar DIVINA y lista para encarar el segundo round (fuera como fuera). Empecé a repasar mi guardarropas mentalmente, pasé por todos los modelos habidos y por haber en fracción de segundos, hasta que decidí dejarme llevar por la adrenalina y pedirle a Títi que me acompañara a comprar algo para el aniversario de los chicos. También pensé hasta en pasar por la peluquería y cambiar de look… (qué mina soy para estas cosas!!!).
Dimos un par de vueltas por la Av. Santa Fe, Títi se compró dos jeans, cuatro remeras y un saquito y yo no había encontrado ni una remera que me gustara. Caminando llegamos a la peluquería de Ricky, el peluquero estrella de mi vieja… entramos. Ricky es un desborde de energía con patas. En dos minutos me había sentado en la silla y estaba haciendo de las suyas con las tijeras. Unos recortes por acá, otros por allá y me clavó un flequillo divino… no estoy acostumbrada al flequillo, me da fiaca secarme el pelo… pero tengo que admitir que me gusta el resultado. Títi aprobó el lookete y salimos contentas de la pelu. Nos metimos en el Shopping. Me enamoré de un vestidito negro, clásico de raso… raro en mi, soy más del estallido de color… pero algo tenía ese vestido en la vidriera que me pedía a gritos que lo compre. No me pude resistir. Listo, pensé, con esto estoy lista para el K.O.
Títi, hacía unas cuantas horas que no consumía cafeína, raro en ella, así que me arrastró hasta el Starbucks. Entramos y mientras esperábamos el pedido lo veo al flaco hablando con alguien al fondo del local. La gente me tapaba, no llegaba a ver quién lo acompañaba. Me agarró un nudo en la panza que no sabía si irme corriendo o acercarme a saludar. Títi me sacó la ficha al toque y me obligó a acercarme.
- Ay Loli, dale!! Cuantos años tenés? 15? Andá y saludalo nena… querés? Dale vamos yo te acompaño, hagámosle caso al destino.
El local parecía eterno, la gente me rozaba en cámara lenta, me apretaba el estómago y tenía miedo de caerme de los tacos de mis propias botas… pero emprendí el camino hacia el flaco agitando mi melena recién retocada y peinando mi nuevo flequillo. Lo veía de lejos, reírse y agitar las manos mientras hablaba, seguía sin ver su compañía, hasta que un grupo de personas se movió y pude ver el panorama completo… estando casi a 1,5 metros de su existencia. Derepente sentí como si me hubiera dado de lleno contra un vidrio… pero no había un vidrio, en cámara lenta giré mi cabeza y la miré a Títi desahuciada y sorprendida a la vez y ella me devolvió una mirada mezcla de signo de pregunta y autocompasión. Volví a mirar al flaco… y confirmé que no había visto mal, estaba en compañía de una rubia perfecta, si no era modelo sería solamente porque un productor de moda no la había descubierto aún. Cutis de porcelana, pelo de publicidad de shampoo, unos ojos celestes impresionantes y unas piernas infinitas. El flaco se veía muy animado e interesado en el diálogo. Por suerte estaba tan entusiasmado que no llegó a ver mi cara de Poker… hasta que se me cayó el vaso completo que tenía en la mano e hizo un estruendo asesino contra el piso. Ahí si me vio y acotó:
- ja! Tenía que ser catrasquita! Qué haces Loli?
Fantásssstico! Gracias mundo!!! Gracias destino!!!! Si me tragás me hacés un favor GIGANTE!!!! Acto seguido saludé, haciéndome la copada, mientras los empleados del local juntaban mi enchastre, presenté a Títi. Me presentó a la modelo diciendo:
- Agos, ella es Lola, la mejor amiga de mi hermana. Es medio torpe como pudiste comprobar jaja pero la queremos así porque es una grosa… Loli es como mi hermana prácticamente!!! Loli, ella es Agostina, mi novia, tenés el honor de conocerla y enterarte antes que Mechi… me va a matar…
Aahhhhh genial!!!! Pensé!!! Pero exclamé en su lugar:
- No te preocupes que yo no le cuento! Bueno chicos, disfruten su café, nos vamos antes que a esta “Catrasquita” se le caiga algún otro vaso.
Y ahí nomás no nos daban las patas con Títi para salir corriendo y pasar desapercibidas. Caminamos como 10 cuadras sin emitir palabra y a la velocidad del sonido. En realidad la que no hablaba era yo, Títi se tragó una radio evangelista, prácticamente, y me taladró todo el recorrido a pata camino a casa hasta que le dije:
- Títi, gracias por la onda, pero no me digas nada… estas cosas pasan… o al menos a mi… siempre me pasan!! Por qué a mi!!!!????? No sé… pero por algo será. No te preocupes, es sólo un cachetazo. Mañana te llamo, saludos a Migue.
Nos despedimos con un beso y un abrazo y yo subí a mi casa. Olvidé marcar el piso y el ascensor me llevó a la terraza. Primero pensé en salir y lanzarme al vacío o gritar hasta que en kuwait me escucharan… después me dije: Lola estás teniendo un ataque de NAAR!!! (not another romantic movie). Pero decidí salir a tomar un poco de aire y fumarme un mentolado. Vi caer la tarde sobre la ciudad en un piso 20 y pensé:
Lola, caiste por K.O. en el segundo round. Quizás sea que estás siempre apuntando al cuadrilátero equivocado… entrenás sin descanso, pero no tenés un enemigo claro… por qué no te guardás un poco, no estás lista para enfrentar a nadie. Cuidate Lola, si no lo hacés vos, nadie te va a avisar la próxima que no te pusiste el protector bucal antes de subir al ring.
Ouch! Duele!..
igual... por suerte tengo un vestido (de luto) DIVINO!
sábado, 21 de agosto de 2010
sábado, 7 de agosto de 2010
Extra, extra!!!
Eh… eh…la vida me pegó un desconcierto bárbaro! El viernes fue el cumpleaños de Mechi. Como siempre se mandó una MEGAfiesta en la casa de los viejos que están de viaje. Nacho le regaló, de sorpresa, una barra libre. Destrucción total asegurada para todos los invitados.
Fiesta, música, baile y mucho alcohol, más algún karaoke improvisado por un grupo de borrachos de fondo… en un abrir y cerrar de ojos me encontré enroscada chapando con El Flaco, el hermano mayor de Mechi. CHAN. Ninguno de los dos estaba en sus cabales como para tener una “charla seria” al respecto así que nos limitamos a decir: “uy, que flash!” y seguir chapando. Mechi, que estaba borrachísima, pasaba saltando y aplaudía, nos hacían rondita alrededor!!!! Nacho exclamaba: “al fin vieja!!!” Y yo lo miraba con cara de: “al fin?!?!?!?”, pero igual ninguno entendía nada, así que cada uno seguía agitando en la suya y, por supuesto, el flaco y yo seguíamos a los arrumacos.
La fiesta se extendió más de lo imaginado. Cuando el sol empezó a pegar a través de las ventanas del living la gente vampira comenzó a evacuar el lugar. Yo, que estaba un toque recuperada, me hice la cool y le dije al flaco entre chape y chape: qué está pasando flaco? Queriendo que suene gracioso, desinteresado, pero indagando al fin. El flaco respondió: esto no me lo esperaba, me besó y se rió. Es todo lo que logré sacarle. Seguimos chapando, claro.
Al rato miré la hora y eran como las ocho, estaba cansada, así que aproveché que algunos de los chicos se iban, me despedí con un beso, una sonrisa y me fui. Llegué a mi casa y creo que cerré la puerta y súbitamente aterricé en la almohada.
Al día siguiente me desperté semi-vestida con la pintura toda corrida y el pelo hecho un garabato. Tantee el camino hacia el baño y me duché. Mientras me caia el agua tibia encima empecé a recordar como en flashes todo lo sucedido la noche anterior y pensé: uy que flash, me chapé al flaco, qué onda? El flaco no es un chongo cualquiera, o sea… nos conocemos desde hace mil! Es el flaco!! Ay Lola, no pensás a veces!!!! Y así comenzó el camino al enroscamiento que toda mujer se hace el día después de algo así de inesperado.
No sabía qué hacer ahora, así que cuando me despabile la llamé a Mechi, que aún dormía, y cuando entendió que era yo la que estaba al otro lado de la línea empezó a gritar como loca!!!!! Se la imaginan? Enroscada en el endredón blanco e impecable, toda despeinada, con el maquillaje intacto y las pantuflas, saltando y sacudiendo a Nacho para que se despierte y se una a la conversación. Típico de Mechi exitada.
La charla con Mechi y Nacho (dormidísimo) no fue muy productiva, o sí, pero me cebó más y no pude evitar seguir enroscándome en la adrenalina de ansiedad que estas situaciones te provocan. Me senté a almorzar con mi familia, pilotee la sonrisa que se me desencajaba (siempre me pasa eso cuando algo me pone feliz y ansiosa en sobremanera), acusé que la fiesta de Mechi había sido MUY divertida y nada más. Volví a mi cuarto, prendí la máquina y si, ahí estaba el flaco, conectado en ausente como siempre. Le hablo? No le hablo. Espero a ver si me habla. No, mejor le hablo. No, mejor no. Lola pensá, hay que romper el hielo, sabés que al flaco le cuesta arrancar un toque, arrancá vos. OK. Le hablo… pero… le hablo seriamente? O le hablo en joda? Mejor me hago la graciosa, que me sale bien y puedo romper el hielo…
Y le hablé. Pero la verdad la conversación fue un delirio, como la mayoría de las conversaciones con el flaco, sin importancia, sin nada relevante, sin algo que rescatar para ilusionarse o desilucionarse. Una conversación vacía de sentido. Yo le puse onda… pensé, ahora si vos no se la ponés sorry, no puedo hacer todo por vos. Punto.
Esa charla me dejó un sabor amargo. Ese que se siente cuando te das cuenta que algo puede estar bueno pero te da terror. Conociendo al flaco entiendo que es un tímidon, pero que cuando arranca va con todo. Pero… es el flaco, es no como un hermano, no como un amigo, pero prácticamente lo conozco hace más de 15 años… eso puede ser bueno, pero también puede ser malo. Me agarró un panic attack total. Entonces decidí que iba a dejar que las cosas fluyeran su curso natural. Pero no podía dejar de repasar las escenas de la fiesta. Eso me inquietaba bastante. Qué hace una mujer soltera que huele que se está en metiendo en algo y no sabe que hacer, en estos casos? Trata de entretenerse con otra cosa hasta que la vida o el destino indiquen lo contrario.
Hola… Bauti? Cómo andás tanto tiempo? Si, Loli… che, hacés algo hoy?
Produccccshionnnnnn, como diría Moria, necesito un exxxtra YA!!!!!
Fiesta, música, baile y mucho alcohol, más algún karaoke improvisado por un grupo de borrachos de fondo… en un abrir y cerrar de ojos me encontré enroscada chapando con El Flaco, el hermano mayor de Mechi. CHAN. Ninguno de los dos estaba en sus cabales como para tener una “charla seria” al respecto así que nos limitamos a decir: “uy, que flash!” y seguir chapando. Mechi, que estaba borrachísima, pasaba saltando y aplaudía, nos hacían rondita alrededor!!!! Nacho exclamaba: “al fin vieja!!!” Y yo lo miraba con cara de: “al fin?!?!?!?”, pero igual ninguno entendía nada, así que cada uno seguía agitando en la suya y, por supuesto, el flaco y yo seguíamos a los arrumacos.
La fiesta se extendió más de lo imaginado. Cuando el sol empezó a pegar a través de las ventanas del living la gente vampira comenzó a evacuar el lugar. Yo, que estaba un toque recuperada, me hice la cool y le dije al flaco entre chape y chape: qué está pasando flaco? Queriendo que suene gracioso, desinteresado, pero indagando al fin. El flaco respondió: esto no me lo esperaba, me besó y se rió. Es todo lo que logré sacarle. Seguimos chapando, claro.
Al rato miré la hora y eran como las ocho, estaba cansada, así que aproveché que algunos de los chicos se iban, me despedí con un beso, una sonrisa y me fui. Llegué a mi casa y creo que cerré la puerta y súbitamente aterricé en la almohada.
Al día siguiente me desperté semi-vestida con la pintura toda corrida y el pelo hecho un garabato. Tantee el camino hacia el baño y me duché. Mientras me caia el agua tibia encima empecé a recordar como en flashes todo lo sucedido la noche anterior y pensé: uy que flash, me chapé al flaco, qué onda? El flaco no es un chongo cualquiera, o sea… nos conocemos desde hace mil! Es el flaco!! Ay Lola, no pensás a veces!!!! Y así comenzó el camino al enroscamiento que toda mujer se hace el día después de algo así de inesperado.
No sabía qué hacer ahora, así que cuando me despabile la llamé a Mechi, que aún dormía, y cuando entendió que era yo la que estaba al otro lado de la línea empezó a gritar como loca!!!!! Se la imaginan? Enroscada en el endredón blanco e impecable, toda despeinada, con el maquillaje intacto y las pantuflas, saltando y sacudiendo a Nacho para que se despierte y se una a la conversación. Típico de Mechi exitada.
La charla con Mechi y Nacho (dormidísimo) no fue muy productiva, o sí, pero me cebó más y no pude evitar seguir enroscándome en la adrenalina de ansiedad que estas situaciones te provocan. Me senté a almorzar con mi familia, pilotee la sonrisa que se me desencajaba (siempre me pasa eso cuando algo me pone feliz y ansiosa en sobremanera), acusé que la fiesta de Mechi había sido MUY divertida y nada más. Volví a mi cuarto, prendí la máquina y si, ahí estaba el flaco, conectado en ausente como siempre. Le hablo? No le hablo. Espero a ver si me habla. No, mejor le hablo. No, mejor no. Lola pensá, hay que romper el hielo, sabés que al flaco le cuesta arrancar un toque, arrancá vos. OK. Le hablo… pero… le hablo seriamente? O le hablo en joda? Mejor me hago la graciosa, que me sale bien y puedo romper el hielo…
Y le hablé. Pero la verdad la conversación fue un delirio, como la mayoría de las conversaciones con el flaco, sin importancia, sin nada relevante, sin algo que rescatar para ilusionarse o desilucionarse. Una conversación vacía de sentido. Yo le puse onda… pensé, ahora si vos no se la ponés sorry, no puedo hacer todo por vos. Punto.
Esa charla me dejó un sabor amargo. Ese que se siente cuando te das cuenta que algo puede estar bueno pero te da terror. Conociendo al flaco entiendo que es un tímidon, pero que cuando arranca va con todo. Pero… es el flaco, es no como un hermano, no como un amigo, pero prácticamente lo conozco hace más de 15 años… eso puede ser bueno, pero también puede ser malo. Me agarró un panic attack total. Entonces decidí que iba a dejar que las cosas fluyeran su curso natural. Pero no podía dejar de repasar las escenas de la fiesta. Eso me inquietaba bastante. Qué hace una mujer soltera que huele que se está en metiendo en algo y no sabe que hacer, en estos casos? Trata de entretenerse con otra cosa hasta que la vida o el destino indiquen lo contrario.
Hola… Bauti? Cómo andás tanto tiempo? Si, Loli… che, hacés algo hoy?
Produccccshionnnnnn, como diría Moria, necesito un exxxtra YA!!!!!
Suscribirse a:
Entradas (Atom)