domingo, 28 de octubre de 2012

Expectativas


Según la RAE, la palabra “expectativa” significa: “Esperanza de realizar o conseguir algo. Posibilidad razonable de que algo suceda.

Yo tengo mis dudas al respecto. Creo que, en realidad, la definición se queda algo corta. Por empezar, las expectativas son, a veces, mis peores enemigas. No siempre las posibilidades son racionales, a menudo son impulsivas, sorprendentes, pasionales… y ni hablar de que algunas tenemos una imaginación demasiado activa y ese es un factor que SI altera el producto de las expectativas. La mente puede ser un arma de doble filo y si se junta con las expectativas podés ir escribiendo tu propio obituario, al menos en lo que al amor respecta.

Cierto es que nadie, o casi nadie, murió de amor. Pero cada vez que el corazón se rompe una necesita renacer entre las cenizas como el Ave Fénix (o como River, vaya sea de paso) y eso no es una tarea sencilla. Las mujeres somos algo extremistas y bastante sensibles, a veces vemos fantasmas donde no los hay o nuestra mente nos hace jugarretas (que mucho tienen que ver con nuestro nivel de autoestima) que hacen que nuestras expectativas aumenten en casos no siempre convenientes.

Alguna vez lei en internet una frase que decía algo así: “si esperás mucho más de la otra persona es porque vos, en su lugar, darías mucho más”. Y es cierto. Todo muy lindo con la filosofia del “dar sin esperar recibir” y la del “todo vuelve” muchachos… pero esas no son más que frases trilladas.

Una da todo de si esperando recibir, al menos un poquito, de afecto de todo el que entrega. Y eso es indiscutible. Todos necesitamos sentirnos queridos o importantes para alguien. Aunque sea para el boludo de turno.

Cuando una tiene muchas expectativas y estas se cumplen el mundo parece un lugar menos trágico para vivir. Cuando no se cumplen te pones los lentes negros y salis a pelearle a la vida con cara de perro. Pero ¿qué pasa cuando se cumplen a medias? ¿Qué pasa cuando te conformás con menos de lo que das y aún así te decepcionan? ¿Por qué te conformás con menos? ¿Acaso no vales mucho más? ¿El problema es que esperabas demasiado? ¿O es que te prometieron más y te dieron menos? Me encantaría poder responder todas estas preguntas. En cualquiera de los casos creo que la culpa es de las expectativas. Las de una, las del otro, las que nos creamos en la mente, las que deseamos con el corazón… siempre es un problema de expectativas. Y me pregunto en voz alta ¿cómo hago para vivir sin crearme expectativas? No se puede. Son un mal tan necesario como el sexo, como el hombre o la metáfora de la media naranja.

Las expectativas nos mueven y nos conmueven, valga la redundancia. Nos elevan el corazón en una burbuja de aire. Pero son frágiles y traicioneras. A veces, no son más que tus ganas de algo mejor, de lo que siempre quisiste, de lo que siempre esperaste y de lo que en tu mente, con garra y valor, construiste.

El amor tiene varios enemigos pero el peor de todos es, sin dudas, las falsas expectativas… porque cuando duele y decepciona no es tan fácil olvidarte de lo que hubieras esperado o lo que hubieras hecho en sus zapatos.

Ojalá, alguna ciencia, aunque sea la de la vida, nos enseñe alguna vez a no siempre dejarnos llevar por nuestras propias expectativas.

jueves, 30 de agosto de 2012

Philophobia


Resulta, que tengo una psicóloga muy trendy que hace algunos años me mandaba a leer libros de Sergio Sinai y hoy me manda a leer webs y blogs muy interesantes. Así como una vez me deslizó el síndrome de Wendy para que yo, solita, me descubriera Campanita, ahora me deslizó sutilmente la palabra: philophobia. No me dijo nada más. Salvo: “vos que decís que googleá antes de twittear es el nuevo pensá antes de hablar… googleá”. #TomaPaVo

Así fue como descubrí una nota muy interesante, en inglés, que voy a traducir / interpretar de la mejor manera posible, al menos las partes más importantes, para poder plantearles mi punto de vista.

La philophobia es el miedo anormal e injustificado al compromiso emocional, el miedo a estar enamorado o a la posibilidad de enamorarse. Philosophia debe su nombre a dos palabras griegas “philo” que significa amor y “phobia” que significa miedo. Este miedo al amor no es simplemente una condición emocional angustiante, puede causar síntomas físicos y llevar a las personas que lo padecen a alienarse de su familia, sus compañeros de trabajo, e incluso de sus vecinos.

Cualquier relación humana requiere cierto compromiso emocional, pero las personas que sufren de philophobia están incapacitadas de tomar dicho compromiso. Los philophobicos arrancan esquivando momentos de contacto cercano o demasiado íntimo con miembros del sexo opuesto, y luego se vuelven tan sensibles a las emociones que empiezan a evitar a cualquier persona. Además, este miedo puede provocar distintos síntomas físicos que pueden generar desde nerviosismo e inquietud en la presencia del sexo opuesto hasta sentimientos de absoluto terror ante la propuesta de citarse con alguien.

En casos extremos como esos, la philosophia puede causar ataques de pánico, palpitaciones, respiración entrecortada, nauseas y la intensa necesidad de escapar frente a la presencia de un amor potencial.

Como cualquier fobia, psicólogos y psiquiátras no se ponen 100% de acuerdo en la causa que provoca la philophobia. Algunas veces una persona vive con amargos recuerdos de relaciones pasadas que no funcionaron o terminaron mal, sean románticas o familiares. O  con la carga de un sufrimiento profundo que causa un intenso miedo al rechazo,  provocando que evite relaciones para no pasar momentos embarazosos. Puede ser también provocado por situaciones como atravesar una ruptura o un divorcio complicado y problemático, que logran que la persona que lo ha padecido se convenza de que si se enamora de nuevo puede atravesar otra vez situaciones tan horribles como las que ya ha pasado.

Esas son, al menos, algunas de las experiencias comunes contadas por personas que sufren esta fobia al amor, aunque no se ha verificado una conexión entre esos episodios intensos y la raíz del conflicto. Lo que seguro se sabe es que la mayoría de las personas que han sufrido relaciones tormentosas son capaces de recuperarse, mientras que otras se encuentran a si mismas atrapadas en una situación psicológica que, eventualmente, las aparta de otras personas.

Afortunadamente, las personas que sufren philophobia se pueden tratar. Orientación psicológica, terapia conductista, hipnosis y hasta medicación han probado ser efectivas cuando son bien usadas en un tratamiento. El paciente y su terapeuta deben determinar qué terapia, o qué combinación de ellas, es la mas conveniente en cada caso.

Cuando dos personas se enamoran, y ese amor es recíproco, o se siente como tal, el mundo se convierte en un lugar mejor para vivir, sin importar lo que suceda. Ese sentimiento o estado de euforia es una de las partes más placenteras de establecer una relación amorosa con alguien. Pero este sentimiento maravilloso se vuelve trágico, sin embargo, cuando una de las partes esconde un injustificado y persistente miedo al amor. Es decir, cuando sufre de philophobia.

Para algunas personas, estar en la agonía del amor significa perder el control de sus emociones, algo que los aterroriza. En esta instancia, una relación romántica hace imposible para ellos mantener sus emociones controladas, porque su bienestar depende de las respuestas o reacciones de su pareja.

La philophobia es una de las fobias mas inusuales, es difícil que sea tomada en serio y que la persona que la sufre se haga cargo del problema, quizás porque las causas que la provocan no son tan exactas como puede ser el caso de la claustrofobia (miedo al encierro) o del vértigo (miedo a las alturas). Sin embargo, existe y puede ser tratada.

Con esto no quiero decir que estoy philophobica, pero si que reconozco que perder el control de lo que siento me paraliza y que muchas veces prefiero ser mujer de una sola cita a correr el riesgo de avanzar y salir dañada. Y si, algunos de estos síntomas se me hacen cercanos. Por otra parte, también creo que vale la pena arriesgarse por amor aunque pierdas el control total de tus sentimientos y se te haga difícil manejarlos… lo cuál indica que tengo un doble discurso o bien que estoy analizándome demasiado. Una de dos.

En fin, me pareció un tema interesante para abordar y pensar y quería compartirlo con ustedes. Seguro es más interesante leer las locas aventuras amorosas de Lola, lo sé. Pero hasta yo necesito, a veces, atravesar ciertos momentos de introspección. C'est la vie.

P/D: si quieren leer la info original pueden verla en philophobia.info (está en inglés).

lunes, 6 de agosto de 2012

Las 4 leyes de la espiritualidad

En la INDIA se enseñan las "Cuatro Leyes de la Espiritualidad"

La primera dice: "La persona que llega es la persona correcta", es decir que nadie llega a nuestras vidas por casualidad, todas las personas que nos rodean, que interactúan con nosotros, están allí por algo, para hacernos aprender y avanzar en cada situación.

La segunda ley dice: "Lo que sucede es la única cosa que podía haber sucedido". Nada, pero nada, absolutamente nada de lo que nos sucede en nuestras vidas podría haber sido de otra manera. Ni siquiera el detalle más insignificante. No existe el: "si hubiera hecho tal cosa hubiera sucedido tal otra...". No. Lo que pasó fue lo único que pudo haber pasado, y tuvo que haber sido así para que aprendamos esa lección y sigamos adelante. Todas y cada una de las situaciones que nos suceden en nuestras vidas son perfectas, aunque nuestra mente y nuestro ego se resistan y no quieran aceptarlo.

La tercera dice: "En cualquier momento que comience es el momento correcto". Todo comienza en el momento indicado, ni antes, ni después. Cuando estamos preparados para que algo nuevo empiece en nuestras vidas, es allí cuando comenzará.

Y la cuarta y última: "Cuando algo termina, termina". Simplemente así. Si algo terminó en nuestras vidas, es para nuestra evolución, por lo tanto es mejor dejarlo, seguir adelante y avanzar ya enriquecidos con esa experiencia. Creo que no es casual que estén leyendo esto, si este texto llegó a nuestras vidas hoy; es porque estamos preparados para entender que ningún copo de nieve cae alguna vez en el lugar equivocado.

viernes, 6 de abril de 2012

Casa nueva ¿Vida nueva?

Amigos, finalmente me he mudado!! Y estoy muy feliz!

La verdad, me llevó más tiempo del que imaginaba recomponerme post separación de Marcos (flamante padre del hijo de otra by the way) pero lo logré. Volví a la independencia. Claro que voy a estar endeudada de aquí hasta el último de mis días para devolver toda la plata que me prestaron para poder comprar un modesto depto, no? Pero les juro que la sensación es inexplicable!!! Más como se vive hoy en este país.
Homero no entiende bien que sucede, creo que extraña enredarse en el enredón norteño de Zoe. De todos modos anda inspeccionando todo y ya le echó el ojo a las plantitas del balcón.

El depto es modesto, ya lo conocerán, no es nuevo, pero esta casi nuevo. Tendrá unos 5/6 años el edificio. No se quien vive al lado aún. Quien sea se fue de viaje por Semana Santa.

Tengo un montón de anécdotas de la mudanza, pero me voy a centrar en un descubrimiento de esta mañana que, me parece a mi, les va a resultar más interesante.

Ayer la mudanza me dejó fusilada y me acosté temprano. Hoy me cai de la cama como a las 10 am y decidí irme al starbucks que descubrió mamá ayer acá a unas cuadras (glorioso). Me cambié así nomás y salí. Bajaba muy dormida en el ascensor cuando repentinamente se detiene en el 3º piso. Se abren las puertas y ahí estaba…. Cuasi iluminado, con viento sobre su cabello castaño y lacio, a lo publicidad en slowmotion… el dios de los vecinos, el vecino que todas quieren tener… quedé boquiabierta y pronuncié un tímido hola.. él ingresó al ascensor, todo perfumado, y yo rogué que estuviéramos en un piso 30 y nos quedara un largo trayecto por delante… hasta que él dijo:

- Hola, sos nueva, no?
- Hola, si! Me acabo de mudar al 10º A. Soy Lola.
- Hola Lola… jaja suena divertido. Soy Nico, bienvenida.
- Jaja si, me han dicho… Muchas gracias…

Y mientras pensaba que genialidad decirle llegamos a planta baja. Me dejó pasar primero, por supuesto y me abrió la puerta. Mientras salíamos me dijo:

- Vas a buscar víveres? Hay un súper en la esquina y un chino a una cuadra…
- jaja Gracias! Voy a atacar el sturbucks para tener voluntad para ir al súper!
- Ah! Es un vicio! Probá los muffins de arándanos, suena re gay lo sé, pero posta son riquísimos!
- Sos gay?
- Jaja noooooo noooo para nada, pero me gustan esos muffins que vamos a hacer!
- Ah jaja todo bien!
- Bueno, nos vemos por el edificio, si necesitás algo… 3ºA… a tus órdenes…
- Gracias Nico, nos vemos…

Y me fui, tarareando, muy contenta hacia el Starbucks… Será cierto eso que dicen?? “casa nueva, vida nueva"??? Para comenzar, vamos muy bien!!!! No se por qué, pero todo esto me abrió el apetito… ÑAM.

martes, 24 de enero de 2012

SerotoNTina (hallazgo científico by Lola López)

Según Wikipedia (antes de #SOPA y mientras disfrutemos del “caldito”, cuak) “El comportamiento humano depende de la cantidad de luz que el cuerpo recibe por día. De esta manera se produce durante las estaciones menos soleadas (otoño e invierno) un aumento de la depresión y falta de estímulo sexual. Cuando llega la primavera y el verano, la serotonina se condiciona a la luz que recibe del organismo, lo que conlleva un aumento progresivo del bienestar y la felicidad con mayor estímulo sexual, producto de las concentraciones de este neurotransmisor en el cerebro. Se podría decir que la serotonina es la "hormona del placer" además de ser la "hormona del humor".

Por eso cuando la actividad sexual disminuye aumenta poderosamente el mal humor o el sindrome de la “malco”, según el diccionario popular. En cambio en verano, que estamos más expuestos (en todos los sentidos) a la luz del sol, somos todos campanitas alegres con un alto apetito sexual (ahora entendi TODO).

Para que se produzca la eyaculación u orgasmo, el hipotálamo libera oxitocina a través de la hipófisis (hormona que se segrega en la neurohipófisis). Después del orgasmo, tanto femenino como masculino, aumenta considerablemente la cantidad de serotonina en el cerebro provocando un estado de placer y tranquilidad.

Después del climax o placer máximo, se produce un mecanismo de retroalimentación que reabsorbe la serotonina. Este mecanismo estimula la liberación de hormonas. La retroalimentación no sería posible si no se produjese la absorción de serotonina por la hipófisis. Así pues, se sabe que la presencia de serotonina produce el placer, y la reabsorción de esta neurohormona, desencadena una serie de reacciones que estimulan la secreción de hormonas, que controlan la secreción de estrógenos (mujer) y la testosterona (hombre) entre otras cosas.

Ahora bien, ¿qué sucede cuando un hombre y una mujer han tenido sexo, han llevado a tope la serotonina y están envueltos en enormes cantidades de estrógenos y testosterona? Por lo general, la mujer extiende esa sensación de placer queriendo abrazar (sea como sea) al hombre que yace (casi moribundo) a su lado. El hombre, en cambio, desea que su acompañante se convierta en pizza o se esfume en un pestañeo para dormir solo y atravezado en la cama sin que nada lo perturbe. Es allí cuando aparece la SerotoNTina. Hormona reciéntemente descubierta y exclusiva en el sistema femenino humano.

La serotoNTina, es una hormona que convierte a la mujer en un ser de autoestima cero, dudas mil, temores al por mayor y deseos insatisfechos al cuadrado. Al activarse esta hormona en el organismo de la mujer esta no puede controlar sus impulsos, los que provocan cambios de humor repentino, ganas de llorar, deseos inexplicables de "acucharar" a su compañero (o mejor ser acucharadas), de que le llenen los oidos de cursilería romántica trillada y, por supuesto, que le digan que ha sido excelente (o la mejor) en el acto sexual, como mínimo.

Sólo satisfaciendo estos deseos, la serotoNTina es reabsorbida, la mujer se siente tranquila y vuelve a recuperar el deseo sexual para pedir una segunda ronda. El problema es que el hombre, al no contar con esta hormona, no comprende el comportamiento de la mujer (para variar) y no siempre se presta a sus necesidades. Asi es como las mujeres nos angustiamos!! Chicas, no somos boludas!!!! Es una hormona!!! La serotoNTina (si, la descubrí yo solita!! Para variar, también). Somos “cero tontinas” es la SerotoNTina (re cuak).

Hombres del mundo, no digan que no les avisé!! En pizza, ya comprobaron, que no nos vamos a convertir. Sean amables con nosotras, abrácennos un rato, ayúdennos a bajar la serotoNTina del organismo y quizás así podremos hacer más el amor y menos la Guerra post Cópulo.

(Ya me pueden in postulando para el Nóbel, no sean tímidos!!!)