Creo que me voy a ahorrar los detalles del “romance” con el profe de gimnasia, vecinito hiper dulce, que decidió volver con su Ex. Me voy a hacer un graaaaaaaan favor, y voy a ir directo a mi último descubrimiento.
(Tonga, vos que me gastás porque empecé terapia de nuevo ahora vas a ver los efectos que causa!!!).
GENTE: lo descifré!!! En tan sólo un mes y pico de terapia, un poco de meditación e introspección… encontré el problema! Ya entendí porqué mis relaciones amorosas apestan!!! No soy yo, no son ellos, es un problema ¿social? No sé. Ahí va: soy una mujer sustituta. SI, SUSTITUTA. No tipeé mal. Soy el plan B, el soporte, la chica de rebote. Les suena? Déjenme explayarme un poco más.
Estuve haciendo los deberes, leyendo un poco sobre algunos temas que me recomendó la psicóloga, y descubrí que así como muchos hombres sufren el síndrome de Peter Pan (no crecen nunca), muchas mujeres sufren el síndrome de Wendy (se convierten en madres de sus parejas). Y mientras leía reflexionaba: yo siempre odié ese papel, no soy Wendy, alguna vez lo he sido, en casos particulares (no nos olvidemos de Marcos), pero no es mi rol en líneas generales. Tengo que encontrar el por qué!!! Y ahí nomás, me acordé de Campanita! Campanita es alegre, desafía a Peter Pan, anula sus caprichos, lo confronta, es extrovertida, directa. Campanita es chiquita y fuerte, y logra que todo a su alrededor se mueva para los demás. Campanita es La Sustituta de Wendy. Siempre cuidó a Peter Pan, hasta que Wendy apareció en escena y obnubiló a Peter. Luego, cuando Wendy volvió al mundo real y creció, Campanita se quedó y levantó a Peter Pan, una vez más.
Yo soy Campanita. Yo soy La Sustituta. Entienden? Soy alguien divertido, con quién pasar el rato, reírse. Olvidarse de los problemas, pensar en positivo y tirar hacia delante, como Campanita. Tengo, como Wendy, la necesidad de satisfacer al otro, y entre una y otra soy el blanco perfecto para los Peter Pan heridos, con baja autoestima, perdidos y desconsolados. Tengo un imán para encontrarlos, una fuerza mágica para levantarlos, reconstruirlos, y lanzarlos al mundo de nuevo a correr tras su nueva Wendy.
Empecé terapia porque quería encontrar qué hacía mal para que todos mis prospectos de futuro novio fallidos salieran corriendo. Quería saber que tenía que trabajar para lograr que se queden. Que uno se quiera quedar y quiera remar conmigo hasta nunca jamás. Y al fin me di cuenta. Estoy bien conmigo. Sé lo que quiero, sé quién soy. Sé quién no soy. Seguro tengo cosas que trabajar, pero no son en este aspecto. No estoy haciendo las cosas mal, sólo tomé el papel equivocado en la historia.
Soy la sustituta, lo admito, la chica perfecta para levantar cualquier muerto. La chica que querés que te abrace cuando tu corazón se cae a pedazos... pero no soy la chica que querés abrazar el resto de tu vida. A mi me tomaron para otro papel. Simplemente por eso no lo soy, no porque no cumpla los requisitos... sólo estoy parada en otro lugar. Estoy harta de levantarlos y arrojarlos a los brazos de la que sigue. Sin el papel secundario, no hay papel principal... lo sé... pero no alcanza.
Peter, no te enamores de mí... porque entendí y aprendí a ser la sustituta y estoy aprendiendo, todos los días, a no enamorarme, tengo polvitos mágicos para lograrlo, no te olvides...
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