Eh… eh…la vida me pegó un desconcierto bárbaro! El viernes fue el cumpleaños de Mechi. Como siempre se mandó una MEGAfiesta en la casa de los viejos que están de viaje. Nacho le regaló, de sorpresa, una barra libre. Destrucción total asegurada para todos los invitados.
Fiesta, música, baile y mucho alcohol, más algún karaoke improvisado por un grupo de borrachos de fondo… en un abrir y cerrar de ojos me encontré enroscada chapando con El Flaco, el hermano mayor de Mechi. CHAN. Ninguno de los dos estaba en sus cabales como para tener una “charla seria” al respecto así que nos limitamos a decir: “uy, que flash!” y seguir chapando. Mechi, que estaba borrachísima, pasaba saltando y aplaudía, nos hacían rondita alrededor!!!! Nacho exclamaba: “al fin vieja!!!” Y yo lo miraba con cara de: “al fin?!?!?!?”, pero igual ninguno entendía nada, así que cada uno seguía agitando en la suya y, por supuesto, el flaco y yo seguíamos a los arrumacos.
La fiesta se extendió más de lo imaginado. Cuando el sol empezó a pegar a través de las ventanas del living la gente vampira comenzó a evacuar el lugar. Yo, que estaba un toque recuperada, me hice la cool y le dije al flaco entre chape y chape: qué está pasando flaco? Queriendo que suene gracioso, desinteresado, pero indagando al fin. El flaco respondió: esto no me lo esperaba, me besó y se rió. Es todo lo que logré sacarle. Seguimos chapando, claro.
Al rato miré la hora y eran como las ocho, estaba cansada, así que aproveché que algunos de los chicos se iban, me despedí con un beso, una sonrisa y me fui. Llegué a mi casa y creo que cerré la puerta y súbitamente aterricé en la almohada.
Al día siguiente me desperté semi-vestida con la pintura toda corrida y el pelo hecho un garabato. Tantee el camino hacia el baño y me duché. Mientras me caia el agua tibia encima empecé a recordar como en flashes todo lo sucedido la noche anterior y pensé: uy que flash, me chapé al flaco, qué onda? El flaco no es un chongo cualquiera, o sea… nos conocemos desde hace mil! Es el flaco!! Ay Lola, no pensás a veces!!!! Y así comenzó el camino al enroscamiento que toda mujer se hace el día después de algo así de inesperado.
No sabía qué hacer ahora, así que cuando me despabile la llamé a Mechi, que aún dormía, y cuando entendió que era yo la que estaba al otro lado de la línea empezó a gritar como loca!!!!! Se la imaginan? Enroscada en el endredón blanco e impecable, toda despeinada, con el maquillaje intacto y las pantuflas, saltando y sacudiendo a Nacho para que se despierte y se una a la conversación. Típico de Mechi exitada.
La charla con Mechi y Nacho (dormidísimo) no fue muy productiva, o sí, pero me cebó más y no pude evitar seguir enroscándome en la adrenalina de ansiedad que estas situaciones te provocan. Me senté a almorzar con mi familia, pilotee la sonrisa que se me desencajaba (siempre me pasa eso cuando algo me pone feliz y ansiosa en sobremanera), acusé que la fiesta de Mechi había sido MUY divertida y nada más. Volví a mi cuarto, prendí la máquina y si, ahí estaba el flaco, conectado en ausente como siempre. Le hablo? No le hablo. Espero a ver si me habla. No, mejor le hablo. No, mejor no. Lola pensá, hay que romper el hielo, sabés que al flaco le cuesta arrancar un toque, arrancá vos. OK. Le hablo… pero… le hablo seriamente? O le hablo en joda? Mejor me hago la graciosa, que me sale bien y puedo romper el hielo…
Y le hablé. Pero la verdad la conversación fue un delirio, como la mayoría de las conversaciones con el flaco, sin importancia, sin nada relevante, sin algo que rescatar para ilusionarse o desilucionarse. Una conversación vacía de sentido. Yo le puse onda… pensé, ahora si vos no se la ponés sorry, no puedo hacer todo por vos. Punto.
Esa charla me dejó un sabor amargo. Ese que se siente cuando te das cuenta que algo puede estar bueno pero te da terror. Conociendo al flaco entiendo que es un tímidon, pero que cuando arranca va con todo. Pero… es el flaco, es no como un hermano, no como un amigo, pero prácticamente lo conozco hace más de 15 años… eso puede ser bueno, pero también puede ser malo. Me agarró un panic attack total. Entonces decidí que iba a dejar que las cosas fluyeran su curso natural. Pero no podía dejar de repasar las escenas de la fiesta. Eso me inquietaba bastante. Qué hace una mujer soltera que huele que se está en metiendo en algo y no sabe que hacer, en estos casos? Trata de entretenerse con otra cosa hasta que la vida o el destino indiquen lo contrario.
Hola… Bauti? Cómo andás tanto tiempo? Si, Loli… che, hacés algo hoy?
Produccccshionnnnnn, como diría Moria, necesito un exxxtra YA!!!!!
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